Lento, amargo animal.

Siguiendo con literatura, te invito a leer este poema del Maestro Jaime Sabines , que como él mismo expresó, es su carta de presentación.

Lento, amargo animal

Lento, amargo animal
que soy, que he sido,
amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
que en la primera generación del hombre pedía a Dios.

Amargo como esos minerales amargos
que en las noches de exacta soledad
—maldita y arruinada soledad
sin uno mismo—
trepan a la garganta
y, costras de silencio,
asfixian, matan, resucitan.

Amargo como esa voz amarga
prenatal, presubstancial, que dijo
nuestra palabra, que anduvo nuestro camino,
que murió nuestra muerte,
y que en todo momento descubrimos.

Amargo desde dentro,
desde lo que no soy,
—mi piel como mi lengua—
desde el primer viviente,
anuncio y profecía.

Lento desde hace siglos,
remoto —nada hay detrás—,
lejano, lejos, desconocido.

Lento, amargo animal
que soy, que he sido.

Jaime Sabines

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2 comentarios en “Lento, amargo animal.”

  1. Rodrigo:

    Bom o que isso você gostou de meu blog, quanto para a mim eu visitarei seu. Obrigado muito muito por seu commentary e por sua visita.

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