Todas Las mañanas Del Mundo, es el título en español de este film que los expertos clasifican como parte de la tendencia “historicista” de la música francesa. Realizada en 1991 por el director Alain Corneau (Francia, 1945), está basada en una novela de Pascal Quignard, quien es aficionado a la música para viola de gamba y se inspiró en la relación entre Marin Marais, quien llegó a ser compositor y músico de la corte de Luis XIV y Monsieur de Sainte-Colombe, de quien se sabe muy poco, incluso la fecha de su nacimiento y muerte son un misterio, algunos documentos de la época lo mencionan someramente; se sabe que compuso aproximadamente entre los años 1660 y 1690, formó un trío con sus hijas, añadió una séptima cuerda a la viola, y compuso poco más de 60 obras, aunque jamás se preocupó por publicarlas.

Al parecer, Sainte-Colombe sí fue maestro de Marin Marais, pero por un corto periodo de seis meses y no durante varios años, como ocurre en la película. Quignard adaptó su novela para escribir el guión de Tous Les Matins Du Monde, y así lograr su propia versión imaginaria de una historia que ha quedado cubierta por el polvo de los siglos.

En la trama, Sainte-Colombe acude a atender la petición de un amigo que está al borde de la muerte, y desea partir del mundo escuchando la música del Maestro y bebiendo buen vino. Mientras tanto, la esposa de Saint-Colombe muere en soledad, lo que provoca que el músico sea presa de dolorosos remordimientos y decida aislarse en su hacienda, en donde no hace otra cosa mas que estudiar la viola de gamba en agotadores sesiones de más de 12 horas.

Los años transcurren, sus dos hijas crecen, y lo único que interrrumpe la indiferencia de Saint-Colombe hacia ellas es su obsesión por prepararlas como ejecutantes de viola. Como efecto de su tenacidad, el trío que ha formado con sus consanguíneas se destaca por la belleza de la música que interpretan, de manera que el rumor llega a oídos del rey, quien envía un paje para solicitar la presencia del Maestro, quien se niega rotundamente a complacer los caprichos del monarca reiterando su desprecio por las banalidades y extravagancias de la corona francesa.

Un día, llega un adolescente Marin Marais a la granja de Saint-Colombe , con la intención de que el compositor lo tome bajo su tutela, y le muestre los dulces secretos de la melancólica voz de la viola de gamba. El Maestro pide a Marais que toque algo, y escucha atentamente. Marais hace su mejor esfuerzo, y de cierta manera sorprende a Saint-Colombe con su impecable ejecución; sin embargo, éste le hace ver que aunque su técnica es perfecta, desconoce el significado de la música misma, y en un arrebato de furia le arrebata el instrumento y lo hace añicos. Finalmente, acepta a Marais, pero deja en claro que lo hace “Por vuestro dolor, no por vuestro arte”.

El joven alumno inicia entonces un proceso de aprendizaje, en el cual el reto no es perfeccionar su técnica, que ya es de por sí prodigiosa, sino adentrarse en la esencia de la música, que para Sainte-Colombe emana de la naturaleza y las emociones humanas más puras, intenta que Marais se deshaga de los convencionalismos plásticos y manidos que la corte del Rey Sol espera de las piezas musicales que se escuchan en Versalles. Procura que el joven enfoque su sensibilidad hacia la verdadera música, la que procede del viento, de la lluvia, del llanto, de la hojarasca, de esa infinita sinfonía que se nutre de texturas y colores surgidos del cosmos, y de la cual solo los verdaderos músicos pueden lograr acaso un boceto.

Pero Marais no logra entender cabalmente la filosofía de su tutor, y dada su juventud, es seducido por las tentaciones de la vida mundana lo que provoca que su Maestro finalmente lo despida calificándolo como “un gran equilibrista, pero un músico menor”. Rápidamente el muchacho consigue trabajo en la Corte, pero regularmente acude a escondidas a la hacienda de Sainte-Colombe, con la complicidad de Madeleine, la hija mayor del Maestro, quien siempre se había sentido atraída por la virtud musical del aprendiz.

Madeleine espera al poco tiempo un hijo de Marais, cuando éste se entera simplemente emprende la huída abandonándola, para contraer matrimonio con una cortesana de insulsa vulgaridad pero buena fortuna. El hijo de Madeleine muere durante el parto y ella se hunde en una oscura depresión que la va destruyendo implacablemente hasta que opta por quitarse la vida.

El tiempo sigue su marcha y Sainte-Colombe, viejo y enfermo, consigue por fin terminar su obra maestra: una bellísima pieza para su esposa fallecida, el instrumento y la música producen la magia, el Maestro recibe la visita de su amada… ha traspasado la muerte y puede verla a los ojos, la música lo ha hecho.

En tanto, Marais es un reconocido músico pero se siente asqueado por la vida que lleva, al fin comprende que jamás inició su verdadera búsqueda y que la música que compone no es tal, pesa en su alma un vacío que le aterra. Decide entonces buscar a su antiguo maestro resignado a sufrir un rechazo por los aciagos acontecimientos que desató con su cobardía, pero cuando se encuentra con Sainte-Colombe, éste le trata con extraña cordialidad y le confiesa que está a punto de morir, ahora sólo tiene tiempo para enseñarle la lección más importante que un músico puede aprender: La Esencia de la Música. “La música es la voz de los que no tienen voz, es la voz por la que se expresan los muertos y los que no han nacido, es la expresión de un misterio no solo humano…”

Sainte-Colombe muere tiempo después sin volver a encontrarse con su alumno, quien continúa en la Corte rodeado de privilegios y lujos, pero sin lograr interpretar con su música ese misterio que su maestro le mencionó, y que es tan complejo como simple, el esbozo que sólo un verdadero músico puede crear. Marin Marais presenta su obra cumbre en Versalles como un último intento de trascender al nivel de lo aprendido, por encima de esa multitud de nobles y cortesanos a quienes ha complacido durante años con lo que ahora es para él una burda imitación de música, ahora lo hace por Sainte-Colombe, por la verdadera música y en el éxtasis de su soberbia ejecución se percata que bajo el dintel de una puerta, al fondo del salón, su maestro le mira y sonríe con aprobación.

“Todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno”

-Monsieur Sainte-Colombe-

Para quienes amamos la música, la verdadera música, ésta es un misterio. Es cierto que la historia que relata el filme nunca existió, pero muestra la premisa a la que nos obliga la vocación de malabarear con siete notas lo que las palabras no pueden decir, de entender que la música es mucho más que una forma de entretenimiento, es la expresión mas pura del arte, sin límites de lenguaje, sin límites de especie. Para mí la música es el alma del Universo, las alas que de otra manera jamás podré tener.

Si alguna vez te topas con esta película, mírala con atención, quizá te enseñe como a mí un par de cosas.

Ficha Técnica:

  • Año: 1991
  • Duración: 115 min.
  • País: Francia.
  • Guión: Pascal Quignard y Alain Corneau.
  • Música: Jordi Savall.
  • Fotografía: Yves Angelo.
  • Reparto: Gérard Depardieu, Jean-Pierre Marielle, Anne Brochet, Caroline Sihol, Guillaume Depardieu, Michel Bouquet, Caroline Richet.
  • Productora: France 3 Cinéma/ Le Studio Canal +/ Sédif Productions/ Divali Films.
  • Ganadora de 7 premios César en 1992.

La información para este post fue tomada del artículo escrito por Ángel Riego Cue en Filomúsica .

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